Autobiografía autorizada. Segunda entrega

"Radio 3"

No hay color.  Quiero decir: entre Radio 3 y cualquier otra emisora que conozca. Con la excepción de Radio Juventud de Madrid. Aquello era otra cosa. Como otra cosa ha sido, es y será, mientras dure, Radio 3. A menos que venga alguien y la pifie. La gente que la pifia pulula por los caminos del Señor y lo peor es que, con frecuencia, la gente que la pifia está allí donde más daño puede hacer. La ley deldevenir, en otra de sus aplicaciones implacables: “si esto es malo, mañana lo vas a echar de menos”. Y sucede. En Radio 3, de una manera u otra, se ha logrado mantener la dignidad. Titubeante a veces, es verdad. Aun así, siempre ha flotado el barco. Por mucho que se diga, cuando el barco deja de flotar, la dignidad se hunde con él, excepto en el recuerdo. Y ‘recuerdo’ es, por definición, lo que no está. “Ése era yo, hace veinte años”. Pues ya no.

Fagocitada por Radio Nacional de España, Radiocadena, en la que se encuadraba Radio Juventud, desapareció a principios de lo años 90. Con honor. Pero sin emisora.

De aquellos lodos vinieron estos barros. De aquellos y de otros, que cieno ha habido mucho desde que el mundo es mundo.

Y eso hacemos en él: venimos a mancharnos.

En Radio Juventud conocí a Paco Pérez Bryant. Carnaza. “¡A ver qué va a decir éste de Paco Pérez Bryant!” Paco Pérez Bryant fue mi antecesor en la dirección de Radio 3 y sus planteamientos profesionales, diría que vitales, difieren por completo de los míos. Desde luego no entendemos igual lo que es la radio pública. Nuestro trato fue, con frecuencia y en consecuencia, tenso. También lo fue con otros. Con Ramón Trecet, por poner un ejemplo. Pero estamos con Paco Pérez Bryant. En Radio Juventud y luego en Radio 3. Cada uno en una esquina y sin árbitro en medio. Y ahora, ¿qué? Ahora, carnaza. El morbo, cuya condición es que la gente sepa de quién se habla. ¿A quién le importa lo que piense de Paco Pérez Bryant? Quiero decir: ¿a quién le importo yo? Ya ni mi abuela vive. Entonces, morbo poco. Pero estoy en mi autobiografía y eso me autoriza  hablar de lo que quiera y a hacerlo como guste. Sin trabas. Sin control. Y Paco Pérez Bryant me parece un gran tipo. La bandera con las tibias cruzadas desplegada y a por todas. No lo oculta. De frente. Se merece un respeto. Volvió a poner a Radio 3 en el mapa y da igual qué mapa fuera ése. Lo hizo bien y lo hizo con sentido. Y en Radio Juventud hizo, con el “Profe” y el “Niño”, el programa más rompedor, más divertido, que pudiera escucharse: “El búho musical”.

Sí: todo pudo empezar en Radio 3. Sólo que no fue así. Empezó en Radio 1 y con Ramón Trecet. A tortas luego. Si hubiese tal lector, el lector, avisado.