Segundo viaje. Crónica

No se me ocurre qué contarme. Llevo meses. Y el blogo se deshincha. No remonta. Igual el lastre voy a ser yo. Pues vamos bien. De las alergias, la alergia que se tiene uno a sí mismo es incurable. Podemos mitigar los efectos, pero uno sabe que uno está siempre ahí. Y malo, si no está. Con el lastre, otro tanto. Al palito más corto o al más largo. Pierdes. Te toca tirarte por la borda. Como a veces la Providencia es compasiva, en el problema viene la solución: a ras del suelo, saltas y nada ocurre. Camino junto al blogo, que flota blandamente, sujeto a un cabo de soga, como un perro aerofágico, con los ojos comidos por el párpado, que el viento mece al extremo de su correa. “¡Toma, Fido!” Y Fido mueve las patitas, descontento, que volar no ha sido su ilusión, al contrario de lo que les sucede a los gatos, cazadores de pájaros que se tiran desde un séptimo piso para atrapar a uno que pasaba. Contra el adoquinado. Fido, no. Fido se mantiene en el aire y ladra, por mucho que el ladrido suene a hipo. ¡Pobre Fido! Así, yo. Así, mi blogo. 

Primer viaje

Empecemos por orden alfabético: Granada. Eso no es orden alfabético. Por orden alfabético debiera ser la localidad de “A” o, si se me permite, la de “Aá”. De las que no sé, una y otra, si existen. De que Granada existe tengo pruebas. A menos que no exista yo y sea “yo” producto de mi imaginación (en cuyo caso existo, o eso pienso), o alguien me esté pensando y nada impide que sea, quien me piensa, oriundo, visitante o residente en Granada, que existiría entonces para ese ente pensante, de la misma manera que Granada existe para mí. Y si no es en Granada en donde se me piensa, me piensa, a mí, en Granada, quien me piense. Y llega al punto de permitirme hacerle fotografías a Granada.

Por orden alfabético, Granada. Entre la “F” y la “H”, que no es fácil, porque entre la “F” y la “H” no estarán, en principio, “r”, “a”, “n” o “d” (entre la “c” y la “e”); pero sí que estarán, como tienen que estar las letras de cualquier palabra que empiece por “g”. Esto supone prácticamente cualquier letra; y así diremos que entre la “F” y la “H” está la “r”, la “n”, está la “a” y la “d” y está “Granada”. Y ahí estoy, o ahí estábamos yo y quienes me piensen, en el momento de tomar esas fotografías que ya hemos mencionado.

‘IX Festival Internacional de Poesía de Granada’. Mes de mayo, del año 2012. Hace buen tiempo.

Preámbulo

Cuando el blogo se levanta del suelo, parece que ahí arriba estás más solo. Y lo estás, realmente. No haber ido. Lo malo de ir a un sitio es que, hasta que no llegas, no sabes si es allí donde quieres estar. Por eso, lo mejor es el viaje. Y a viajar es a lo que me dispongo en El Blogo Aerostático. Viajes físicos. Viajes de la imaginación, que va a donde ella quiere y no la llevas tú: te lleva ella. Viajes por lo que está pasando que, lo quiera uno o no lo quiera, le está pasando a uno. Y viajes por el tiempo. Frío, hoy. Y a saber cuándo va a leer esto quien lo lea, si es que lo lee alguien. Si lo lee, será una viaje en el tiempo: de esa persona al ayer, que es el hoy en el que escribo; y mío, que al escribir emprendo un viaje hacia el futuro, inmediato o lejano, puesto que nadie me va a leer según escribo. Van a venir aquí, a este momento. Entonces, cuando yo vaya hasta ellos. Si están. Y si no están, yo tampoco me los habré encontrado. No habrá viaje en el tiempo.

 

12/04/2012. En casa.