SEMANA 7 de septiembre 2012

'DREDD'

'TODOS TENEMOS UN PLAN'

'HOLMES & WATSON. MADRID DAYS'

¿Hay emmental, querido Watson?

 EL CRIMINAL SIEMPRE LO HACE aDREDDe

'DREDD'

La verdad: ¿para qué tanto trámite? Incoar un proceso, los testigos, las pruebas, el abogado defensor, hasta un jurado. Con lo fácil que se hace la justicia inmediata. ¿Y qué mejor, con el problema del empleo, que concentrar la fuerza del trabajo? Policía, perseguidor, juez, ejecutor, todo dentro de un único uniforme. Con la cara tapada, que da la parte verdugo y la parte superhéroe. Aunque al actor no lo va a conocer nadie.

En un futuro previsible, el mundo hecho unos zorros, las ciudades se concentran en inmensas superficies, de Boston hasta la Patagonia o poco menos, donde mantener la ley es un problema. Surgen allí los jueces sobre ruedas, armados, chulos y expeditivos. El juez Dredd.

En esta ocasión, como Clint Eastwood: con novata.

Aunque el final se hace un poco largo, rebosante de acción, divertida, bien llevada (nada que ver con su anterior versión, Sylvester Stallone: decían que la máscara era él y que por eso se la quitaba...) Una estupenda ocasión para ir al cine.

Es lo que es: justicia sumarísima.

Trailer Dredd

 









¿VIENE A DESTIEMPO, EL TIEMPO?

‘TODOS TENEMOS UN PLAN’

Con frecuencia, la infancia es una isla donde uno se recuerda seguro, con el mar de la memoria aún por hacer. Aquí la isla lo es físicamente. Dos amigos ya maduros, Pedro y Adrián, no la han dejado nunca y esto los mantiene más próximos a los niños que fueron: ese momento que suele ser, también, cruel, egoísta y poco escrupuloso. Lo que quizás forme parte de su encanto. Para Agustín, el tercer protagonista masculino, tal encanto resulta discutible.

‘Todos tenemos un plan’ y de repente te alcanza tu pasado. Que puede ser el plan que, sin saberlo, estabas esperando.

Si bien inverosímil en algunos aspectos, historia bien trabada, con un ‘malo’ de verdad consistente.

Esta primera película de Ana Piterbarg, que se sigue con un interés a veces fascinado, da ocasión para unas magníficas interpretaciones.

 JACK EL SACAMANTECAS

‘HOLMES & WATSON. MADRID DAYS’

Inducido por sueños recurrentes, Sherlock Holmes viaja a Madrid siguiendo un caso que tiene en vilo a la sociedad de su tiempo: Jack el Destripador. ¿Se ha trasladado el asesino eviscerador de Londres a Madrid? Y la pregunta que se hace Benito Pérez Galdós, a quien Holmes es presentado: ¿por qué?

Es el sentido último de una historia con la que, de verdad, el espectador lo pasa bien.

Está Garci, con sus virtudes y con sus dos defectos principales: la verosimilitud y un cierto acartonamiento formal.

Esos letreros identificativos  de cada emplazamiento tan obviamente expuestos (¡Ah! ¿que había una estación de tren en Delicias?); esos voceadores con pancartas que claramente sólo mueven la boca y a quienes la voz se les ha puesto luego; esos diálogos imposibles; ese Holmes, meditando en voz alta: "Estaría muy bien que alguien investigase sobre la interpretación de los sueños"; ese momento, con el público presa de incrédulo regocijo, en el que Gary Piquer/Holmes, en correctísimo castellano, le pregunta a José Luis García Pérez/Watson, cómo va su español y éste responde.

Muy amena.

Para los madrileños, impagable Ruiz Gallardón de Albéniz, ahora que al Albéniz lo han desmantelado.